sábado, 15 de enero de 2011

EL MORTERO

Hace ya tiempo que no pongo ninguna herramienta, y últimamente solo pongo recetas. Así que hoy toca hablar del mortero, una herramienta de cocina muy eficaz, y que yo sepa no se ha podido modernizar y sigue igual que hace 50 años. Cuando algo sale bueno, para que cambiarlo.
Los morteros y los pilones se han empleado igualmente en la cocina para preparar algunos ingredientes o acompañamientos como la mahonesa, el guacamole o el pesto (que deriva de pistillum en latín), así como otras especias en polvo. Las tribus nativas de America empleaban morteros (molcajetes) que excavaban en una roca a modo de hueco para poder moler el maíz y otros frutos secos y el utensilio para machacar con el molcajete se llamaba tejolote o temachín. Muchas de estas depresiones excavadas en roca pueden encontrarse en la actualidad en muchos de los territorios.
 En la cocina se utilizaban morteros con mazos de madera para preparar mochi. Un mortero empelado en Japón son los denominados suribachi y surikogi. Los morteros y pilones de granito se emplean en el Sudeste de Asia y en la India. En Malasia, es conocida como lesung. En algunos países se emplea a menudo y llega a ser un símbolo de su cocina como es el caso de la tradicional cocina mexicana en el que se denomina al mortero, elaborado de basalto, como mojalquete. Morteros de gran tamaño, elaborados de piedra de dos a tres metros de altura, se empelaron en Oriente Medio para picar carne y poder elaborar los kibbeh. En África se emplea frecuentemente con un pilón grande para machacar cereales. En la cocina española se emplea en la elaboración de muchos platos, algunos de los más conocidos son las sopas frías como el ajoblanco, salsas como el ajoarriero y preparaciones como el atascaburras. También se usa para majar azafrán o para hacer el ali oli, el original de ajos y aceite. 
Se suelen fabricar en madera, piedra, metal, porcelana o mármol. Debe ser un material fuerte para resistir los golpes.
A mi personalmente me gustan de cerámica o de mármol, con la mano de madera o mármol.
Lo que suelo hacer para moler azafrán es añadirle un poco de sal gorda, y al molerlo no se queda ninguna hebra entera, solo un polvillo naranja, ideal para sazonar.

Bueno, la próxima ya sera otra vez una receta, que se que esas gustan mas...jejeje

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